El cierre del estrecho de Ormuz también golpea el precio de fertilizantes y amenaza al comercio global
En cuanto al crudo, la Agencia Internacional de la Energía (AIE) ya ha señalado que el cierre del estrecho, por donde circula una quinta parte del petróleo mundial, hará que la oferta global se reduzca en unos ocho millones de barriles diarios en marzo, lo que ha obligado a revisar a la baja sus expectativas de suministro para 2026.
Los ojos del mundo en el estrecho de Ormuz
Tras varios vaivenes, el jueves cerró de nuevo al alza, hasta US$95,73 el barril, después de que el nuevo líder supremo de Irán, Mojtaba Jameneí, ordenara mantener cerrado Ormuz y amenazara a las bases de Estados Unidos en el Golfo.
También el azufre ha incrementado su costo en torno al 15%, en parte porque casi la mitad del comercio mundial de este insumo transita por esa vía, recogió esta semana The Wall Street Journal.
Del aluminio al gas
La producción de aluminio también ha sufrido tensiones: sus futuros de referencia alcanzaron esta semana máximos de casi cuatro años, alrededor de US$3.544 por tonelada. No en vano, la región del Golfo representa cerca del 9% de la producción mundial, y gran parte de sus exportaciones van dirigidas a Europa.
La paralización de estas exportaciones, así como la de otros países del Golfo, podría poner en riesgo sectores tecnológicos de alto valor agregado y la producción de equipos médicos, apunta la publicación especializada Eurasia Review.
La alta tecnología, también bajo amenaza
La incertidumbre está obligando a empresas y gobiernos a considerar rutas alternativas a Ormuz, aunque sean más largas, lo que elevará los tiempos de transporte y encarecerá las primas de aseguradoras, anota la agencia Bloomberg.
Así, la presión combinada sobre energía, fertilizantes, metales y gases podría modificar patrones globales de comercio de materias primas, “con efectos duraderos en sectores clave de la economía mundial, desde la producción agrícola hasta la industria tecnológica y metalúrgica”, agrega S&P.
Hasta Naciones Unidas ha dado una señal de alarma por futuras “alzas en los costos alimentarios, energéticos y del transporte” que podrían “intensificar las presiones sobre economías vulnerables”, además de “afectar a la competitividad de industrias en todo el mundo”.