Chile entre ellos: Más de la mitad de los países restringe el uso de celulares en colegios, según cifras de la Unesco
En Chile, este año comenzó a regir la ley que, salvo contadas excepciones, prohíbe el uso de dispositivos móviles electrónicos de comunicación personal en los establecimientos educacionales que imparten educación básica y media.
La medida de prohibición que se instauró desde el inicio del año escolar 2026, aplica durante el desarrollo de actividades curriculares dentro de la sala de clases, y se extiende a todos los integrantes de la comunidad educativa.
En el plano internacional, varios países introdujeron distintos tipos de restricciones en este aspecto desde finales de 2025, continuando la tendencia al alza.
Además de Chile, recientemente se sumaron a este listado: Bolivia, Costa Rica, Croacia, Georgia, Maldivas y Malta.
En muchos casos, las prohibiciones se aplican durante la jornada escolar o dentro de las salas, limitando el uso de teléfonos celulares en espacios clave del proceso educativo.
Estas medidas buscan reducir distracciones y favorecer la concentración de los estudiantes.
Algunos sistemas, sin embargo, contemplan excepciones permitiendo el uso de dispositivos con fines pedagógicos, para grupos específicos (como alumnos con discapacidades o enfermedades) o establecen que los teléfonos permanezcan apagados y guardados mientras no sean requeridos.
Para precisar, según Unesco, a marzo de este año hay un 57,87% de sistemas educativos en el mundo que posee restricciones para el uso del celular en la sala de clases.
En esa línea, 92,31% de los países de Asia central y meridional contemplan restricciones, mientras que, a nivel regional, en Latinoamérica y el Caribe un 56,76% regula su uso.
De igual manera, no todos los gobiernos optan por prohibiciones totales.
Algunos países adoptaron normativas nacionales que exigen a las escuelas desarrollar políticas que restrinjan el uso del teléfono móvil, sin imponer una prohibición estricta a nivel nacional.
Entre ellos, por ejemplo, se encuentran Comoras, Colombia, Estonia, Lituania, Islandia, Perú, Indonesia, Serbia, Polonia y Filipinas.
Junto a lo anterior, la agencia citada remarcó que esta iniciativa restrictiva está estrechamente relacionada con la creciente preocupación por el uso de redes sociales por parte de los menores y los daños que estas producen.
De acuerdo al Informe de Género 2023 de Unesco, los "entornos de redes sociales pueden exponer a los jóvenes, en particular a las niñas, a riesgos como el acoso, presiones sociales poco realistas y contenido dañino".
Dicho informe reveló que las niñas tienen el doble de probabilidades que los niños de sufrir trastornos alimentarios exacerbados por el uso de las redes sociales.
En tanto, datos de Facebook revelaron que el 32% de las adolescentes se sentían peor con su cuerpo después de usar Instagram.
El informe también señaló tendencias alarmantes relacionadas con el algoritmo de TikTok, que muestra contenido sobre imagen corporal a los adolescentes cada 39 segundos y promueve contenido relacionado con trastornos alimentarios cada ocho minutos.
"El bienestar emocional es fundamental para el éxito académico. (...) Se relacionó una mayor interacción con las redes sociales a los 10 años con un empeoramiento de las dificultades socioemocionales a medida que crecen", sostuvo el organismo.
Por otro lado, el Informe de Seguimiento de la Educación Mundial 2025 de Unesco, precisó que "si bien limitar el uso del teléfono puede ayudar a reducir las distracciones en la sala, no elimina la necesidad de que los estudiantes aprendan a desenvolverse en entornos digitales".
En ese sentido, sostuvo que las escuelas siguen siendo uno de los pocos lugares donde los jóvenes pueden desarrollar la alfabetización digital y el pensamiento crítico.
Especialmente, resaltando la importancia de evaluar la información en línea, gestionar el tiempo frente a la pantalla y comprender los riesgos de las plataformas digitales.
En consecuencia, la agencia considera que el desafío político supone ir más allá de prohibir los dispositivos electrónicos, debiendo además garantizar que los sistemas educativos "protejan el tiempo de aprendizaje y preparen a los estudiantes para un mundo digital".