Llamadas a Milad, el factor TNT Sports y con la U a pocos días: las maniobras de la UC para reprogramar el partido con Audax
En Cruzados molestó la reprogramación ante los itálicos para el 28 de octubre, ya que jugarán tres partidos determinantes en ocho días. Desde la precordillera propusieron una fecha en noviembre, pero el Cuaderno de Cargos que existe entre Quilín y la señal que transmite el fútbol chileno atenta contra la idea de la franja.
En Universidad Católica están molestos. El duelo ante Audax Italiano por la fecha 28 de la Liga de Primera se transformó en un problema. En un principio, se debía disputar el sábado 10 de octubre, pero el grave aluvión que afectó a Las Condes impidió que el encuentro se realizara en el Claro Arena, a pesar de que el reducto no resultó con daños. Este lunes se comunicó que el partido sería reprogramado para el miércoles 28 de octubre, lo que desató una serie de movimientos en el club estudiantil.
Con esta nueva programación, la UC deberá disputar tres partidos en ocho días: ante Unión La Calera (25 de octubre), contra Audax Italiano (28 de octubre) y nada menos que el clásico universitario con la U (1 de noviembre). El equipo ya suma casi un mes sin jugar partidos oficiales y estos tres duelos serán determinantes en la lucha que tiene la franja para quedarse con el Chile 2 para la Copa Libertadores 2027. El equipo de Daniel Garnero marcha en el tercer lugar de la tabla de posiciones (con un compromiso menos) con 42 puntos, a tres de los azules, su rival directo en la disputa por ese cupo internacional.
Las maniobras de la UC
En Universidad Católica se movieron para revertir esta decisión. Según información recabada por El Deportivo, desde la dirigencia del club existieron llamados a Pablo Milad, presidente de la ANFP, y a Yamal Rajab, gerente de competiciones en Quilín, con el fin de que el encuentro ante Audax no fuera reprogramado el 28 de octubre.
Incluso los estudiantiles plantearon la opción de realizar este duelo el fin de semana del 15 de noviembre, que es fecha FIFA, o hasta la alternativa de jugarlo después de esas semanas.
En la precordillera no gustó el hecho de que se ubicara el choque ante los itálicos cuatro días antes del encuentro con Universidad de Chile, en el que se jugarán los objetivos de este año y parte de las proyecciones para 2027. Desde la UC emitieron un fuerte comunicado este martes en el que cuestionan el procedimiento de esta reprogramación.
“El artículo 28 del Reglamento de la Ley N.º 19.327 establece un plazo mínimo de diez días hábiles para solicitar la autorización de determinados espectáculos de fútbol profesional. La Delegación Presidencial Regional Metropolitana, mediante el Oficio N.º 715 del 22 de mayo de 2026, instruyó expresamente su estricto cumplimiento”, dice el escrito.
“Las reglas que se exige cumplir a los clubes deben ser respetadas también por quienes organizan la competencia. Su aplicación consistente es fundamental para garantizar la transparencia y la igualdad de condiciones entre los participantes. Universidad Católica reitera su plena disposición a disputar el encuentro y ha propuesto fechas alternativas. Solicitamos a la ANFP reconsiderar la programación anunciada y adoptar una resolución fundada que garantice el cumplimiento de la normativa vigente”, cierran desde Cruzados.
TNT Sports mirando de reojo
La idea de Universidad Católica de jugar el 15 de noviembre se ve afectada, principalmente, por los compromisos pactados entre la ANFP y TNT Sports, la cadena televisiva encargada de transmitir los partidos del fútbol chileno.
El denominado Cuaderno de Cargos, un manual de exigencias técnicas, operativas y de infraestructura elaborado en conjunto entre la Quilín y la señal de TV a fines de 2025, establece que un partido reprogramado tiene que jugarse antes de los 21 días. En el caso del partido entre la UC y Audax, ese plazo vence el 31 de octubre.
Esta medida se implantó para evitar las denominadas “reprogramaciones ocultas”, como ocurrió con la Supercopa en 2024 entre Colo Colo y Huachipato, que comenzó en febrero de ese año, se suspendió por graves incidentes y tardó ocho meses en ser reprogramada.